Science Museum, London

El museo es de grandes dimensiones. Tiene cuarenta salas y está dividido por áreas de conocimiento, abarcando desde los inicios de la informática hasta los viajes espaciales pasando por telecomunicaciones, agricultura, matemáticas, geofísica, medicina, etc. La división del museo es tan específica que incluso hay salas dedicadas a Ciencia y Tecnología en el Islam o Ciencia en India. Y aunque más que un museo de ciencia (más interactivo) es un museo de historia de la ciencia (con muchas vitrinas), hay elementos tan divertidos como un cine IMAX, un simulador de realidad virtual o el llamado Launch Pad, que es una zona interactiva donde los niños podrán desde construir un puente hasta pilotar un avión. Incluso uno puede llegar a hacer un descabellado viaje al futuro en uno de los simuladores con los que cuenta.

Sin embargo, la gran atracción es el valor de muchos de los objetos que hay en el mismo y que reflejan una parte del progreso del conocimiento humano. Por ejemplo, se puede ver cómo se conserva en formol el cerebro de Charles Babbage (junto con su formidable máquina precursora de las calculadoras) o ver artefactos tan únicos como el original péndulo de Foucault o el motor de vapor de Boulton y Watt.

Por ejemplo, en la parte de astronomía, también se pueden llegar a ver cosas tan sorprendentes como el espejo del telescopio Earl of Rosse que durante el siglo XIX se consideraba el espejo más grande del mundo. Sin embargo, hay que admitir que el objeto que más conmoción causa es el módulo de comando del Apolo X: la primera misión tripulada por hombres que logró entrar en la órbita lunar y que fue el antecesor del que llevó al hombre por primera vez a la luna.

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